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Ignacio Zuloaga y Zabaleta

Nacimiento y familia de Ignacio Zuloaga y Zabaleta


Ignacio Zuloaga y Zabaleta nace en Eibar, el día 26 de julio de 1870, en “Kontaderekua”, la casa-torre comprada por su abuelo Eusebio Zuloaga González, en 1861. Ignacio es el tercero de los cinco hijos del damasquinador Plácido Zuloaga y Zuloaga y de Lucía Zamora Zabaleta. Por el abandono de su madre y de su abuela por parte de su abuelo -el capitán carlista José Zamora -los cinco hermanos Zuloaga decidieron omitir ese apellido, autodenominándose ‘Zuloaga Zabaleta’. Por eso su nombre legal era Ignacio Zuloaga Zamora.

Educación y vocación artística de Ignacio Zuloaga


El niño Ignacio es un buen estudiante, que aprende francés durante los tres años que la familia Zuloaga permanece exiliada en San Juan de Luz (1874-1876). En 1877 había en Kontadorekua (la casa-torre-museo-taller de Eibar) una señorita inglesa –Miss Campion – dedicada enseñar inglés a los niños Zuloaga. A los catorce años Ignacio fue enviado a estudiar francés a París. Por eso, de adolescente Ignacio era capaz de comunicarse en su lengua materna (el euskera), castellano, francés e inglés.

Su padre le intentó persuadir para que siguiera los pasos de su hermano mayor -ingeniería de minas – o incluso arquitectura. También le ofreció que aprovechase la experiencia que iba adquiriendo como aprendiz en el taller de damasquinado, dibujando continuamente. Su vocación quedó fijada a partir de un viaje con su padre a Madrid, donde acude a visitar el Museo del Prado. A los diecisiete años, el joven pintor Ignacio Zuloaga realizará sus primeras copias. Al regresar a Eibar sigue dibujando, haciendo sus propias creaciones inspiradas en obras de la Colección Zuloaga; una de ellas es el dibujo de la joven lechera, al estilo de una mujer de Millet de la colección de su padre.

Así mismo, pinta su primera obra, que es casi e tamaño natural: El Ciego de Arrate. Su padre presumió frente a visitantes de su casa-museo de la obra de su hijo y del potencial artístico del jovencísimo Ignacio. Pero no será esta, si no la siguiente pieza, la que envía a la Exposición de Bellas Artes de Madrid: Un sacerdote rezando a la Exposición de Bellas Artes. No tuvo buena acogida.


Aprendizaje de Ignacio Zuloaga entre Roma y París


A pesar de las reticencias de su padre, Ignacio Zuloaga consigue el dinero para trasladarse en 1899 a Italia para adquirir formación. En Roma permancerá unos seis u ocho meses, pintando allí: Accidente de trabajo, Fumador y El forjador. Éste último será enviado a la Exposición Nacional de Madrid. Tampoco tuvo éxito.

El temperamento de Ignacio Zuloaga Zabaleta no encaja con el ambiente de Roma, por lo que viaja a París donde se matricula en una academia donde corrigen los pintores Henri Gervex, Eugène Carrière y Pubis de Chavanes. Allí contacta con los pintores catalanes modernistas Santiago Rusiñol, Ramón Casas y Miguel Utrillo.

Un año después, Ignacio Zuloaga pintor expondrá en la sala Le Barc de Bouteville, junto con los pintores simbolistas los siguientes cuadros: Retrato de Penicaud, Poca suerte y Bulevard exterior, obras en las que ya se descubren las influencias parisinas.

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Ignacio Zuloaga descubre Andalucía


En 1892 viaja a Andalucía, residiendo en Sevilla. Allí entra en contacto con el flamenco y aumenta su interés por la tauromaquia, conviviendo con gitanos y aprendiendo el idioma caló. La vinculación de Ignacio Zuloaga con lo más característico de Andalucía: el flamenco, los gitanos y los toros, perdurará toda la vida.

En 1893 -con la recomendación de su padre -viaja a Inglaterra, pinta a los Morrison (mecenas de Plácido Zuloaga), a la sobrina del pintor Whistler y al catedrático de Cambridge Browning. Mientras tanto envía obras a Bilbao y al Salón de la Societé Nationale de París. A la vuelta de Londres, Ignacio se dirige a Andalucía. En Sevilla asiste a la escuela taurina de La Puerta de la Carne y participa en varias novilladas.

En abril de 1895 se exponen, en la galería parisina Le Barc de Bouteville, seis de sus obras pintadas en Andalucía: Elegancia, Pelando la pava, Fanfarronada, En la glorieta, Flamenca y El reír de la gitana. Su pintura ha cambiado -se han liberado los tonos grises y los cuadros de Ignacio Zuloaga reflejan una España alegre y folclórica- llama un poco la atención de la crítica.

En 1897 presenta a la Exposición Nacional de Madrid, no obteniendo ningún premio. Al año siguiente la obra La víspera de la corrida le depara su primer gran éxito en la Exposición de Arte de Barcelona. También hace la primera estancia con su tío Daniel Zuloaga Boneta –el ceramista hermanastro de su padre. La estancia tuvo efectos importantes, pues se convirtieron en íntimos amigos, Daniel intercedió ante Plácido para que continuase apoyando económicamente al joven Ignacio Zuloaga, y éste se enamoró completamente de Segovia y sus personajes. A partir de entonces regresará prácticamente cada verano, para pintar durante varios meses en Segovia con su tío.

En 1899 Ignacio Zuloaga y Zabaleta se casa con Valentine Dethomas, hermanastra de su amigo, el pintor Maxime Dethomás. Actuarán como testigos en la boda: el compositor Isaac Albéniz, el pintor Eugenio Carrière y el compositor William Chaumet.

A partir de esa fecha, la vida de Ignacio Zuloaga se hace más ordenada: pasa el otoño en Segovia, donde ha alquilado como estudio la Casa del crimen, y los inviernos se traslada a París; el resto del año permanece en Madrid, donde también instala un taller.


Surge `La cuestión Zuloaga´


De 1899 alcanza un gran triunfo en el Salón de la Societé Nationale con Mi tío y mis primas, que será adquirido por el Estado francés. A pesar de eso, el jurado del pabellón de España de la Exposición Univeral de Paris de 1900 no le cuelga ninguno de los cuadros que envía, seleccionando a otros 59 artistas españoles que no habían conseguido vender ninguna obra al Gobierno francés. Esta excusión se atribuyó a motivos nacionalistas –que Ignacio Zuloaga no ofrecía una visión correcta de España –generando una enorme polémica en la prensa europea. El mismo cuadro rechazado Víspera de la corrida lo presenta al salón de Bruselas y es adquirido por el Estado belga. El cuadro sería expuesto con el cartel “rechazado por un jurado español”, lo que aumentó la polémica aún más.

En los siguientes años se escriben decenas de artículos acerca de si es verdad o no la imagen de España que presentan los cuadros de Ignacio Zuloaga, y si estos suponen una traición a su patria. La gran mayoría de los escritores que luego se llamarían ‘Generación del 98’ (Maeztu, Unamuno y Baroja) son los primeros que defienden su libertad artística. El crítico de arte Francisco Alcántara, al comienzo antagonista del eibarrés, acuña la frase ‘cuestión Zuloaga’ para la polémica. Posteriormente se convirtió en uno de sus principales defensores.

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Triunfo de Ignacio Zuloaga en exposiciones Europeas


En 1901 presenta siete lienzos en la Exposición Internacional de Dresde, Alemania, y consigue la Gran Medalla de Oro.

En 1902 se instala en Burdeos, donde el 18 de mayo nace su hija Lucía.

El año 1903 Ignacio Zuloaga acudió a la V Exposición Internacional de Venecia, donde conquistó la Medalla de Oro por su obra Bailarinas españolas.

Un año después, en la Exposición de Dusseldorf de 1904, Ignacio Zuloaga expone veinte obras de arte en sala individual. Sólo tres artistas gozarían de sala individual: Menzel, Rodin y Zuloaga.

En 1905 realiza su primera obra de decoración teatral: la dirección escenográfica de la Ópera Carmen.

Ignacio Zuloaga conocía a Pablo Picasso, por ser este parte de la tertulia de Les Quatre Gats de sus amigos Rusiñol, Casas, Utrillo y Pere Romeu (representante en Barcelona de su tío Daniel Zuloaga). Y en 1905 recomendó unos cuadros del malahgueño para la Bienal de Venecia, pero fueron rechazados. Picasso escribió al pintor cartas de agradecimiento.

El 10 de enero de 1906 nace en Paris su segundo hijo, Antonio.

En otoño de ese mismo año comienza a pintar en la iglesia de San Juan de los Caballeros, recientemente adquirida por su tío Daniel, y que sería su taller y vivienda. En este marco comienza una nueva etapa en su pintura.

En la V Exposición Internacional de Barcelona, 34 son las obras de Ignacio Zuloaga Zabaleta que expone en dos salas. Obtiene el premio del Rey por La mujer del abanico y El museo de Barcelona adquiere Las tres primas.


Ignacio Zuloaga en América


En 1909 el mecenas norteamericano Archer Huntington se plantea inaugurar sus instalaciones en el nuevo edificio de la Hispanic Society of America, en Nueva York con una exposición Sorolla – Zuloaga. Pero al viajar Sorolla con más de trescientas obras y enviar Ignacio solo dos docenas de sus piezas, decide hacer dos exposiciones monográficas sucesivas.

En 1910 Ignacio Zuloaga envía cuadros para se expongan en Norteamérica, Méjico, Chile y Argentina.

En 1916 su amiga Rita Lydig le organiza una gira de una exposición suya por todos los estados Unidos.

En 1925 Ignacio Zuloaga, acompañado por su amigo Pablo Uranga, viaja a los Estados Unidos. Teniendo un recibimiento apoteósico. Hasta el punto que desata una moda por ‘lo español’ denominada The Spanish craze; expuso en Nueva York, Boston y La Havana.


Ignacio Zuloaga y Fuendetodos


En mayo de 1913 Ignacio Zuloaga pintor eibarrés realiza una ‘romería espiritual’ con autoridades, intelectuales y artistas zaragozanos hasta Fuendetodos, donde es nombrado hijo adoptivo. En 1915 el artista vasco compra la casa de Goya y la restaura.

El 26 de abril de 1916, Ignacio recibe la Medalla de Oro de Zaragoza por contribuir a la memoria de Francisco de Goya.

Es la casa donde naciera Goya y donde el 8 de octubre de 1917 se inauguraría un pequeño museo. Y en el corral de dicho edificio erige una escuelas para los niños de Fuendetodos.

El 19 de octubre de 1920, Ignacio Zuloaga y sus amigos erigieron a Goya un monumento a Goya en Fuendetodos.


Ignacio Zuloaga pasa más tiempo en España


Desde la inauguración de la finca Santiago Etxea, en Zumaia (Gipuzkoa) el 14 de julio de 1914 el artista deja de ir los veranos a pintar a Segovia, pasando más tiempo en Gipuzkoa.

En 1918 Ignacio es llamado a Madrid para pintar el retrato del Duque de Alba. Incluso llega a pintar un Retrato de S.M el Rey Alfonso XIII. Al rey no le gusta cómo le pintó y el artista se quedó con la obra.

En 1921 compra las ruinas del castillo de Pedraza (Segovia). Ese mismo año Ignacio Zuloaga regala a los frailes Franciscanos de Aranzazu un cuadro de la virgen, con el Calvario como fondo, para la capilla de los pastores de Urbía.

Desde 1930 a 1945 su vida se centra definitivamente en España, repartiendo sus años entre los inviernos en Madrid, los veranos en Zumaya y algunas estancias en el Castillo de Pedraza que había adquirido en 1926.

El Verano de 1945 permanece en Zumaya y alarga su estancia hasta ya mediados de otoño. El 23 de octubre emprende el viaje a Madrid. En el camino empieza a sentirse mal y hace que le lleven a su estudio de las Vistillas. Fallece en la madrugada del día 31. La prensa mundial se hace eco de tan gran pérdida, no sólo para España, sino para el mundo entero. Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Argentina, todas aquellas naciones por donde había pasado y obtenido su bien merecido éxito, le tributan de nuevo su admiración.

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